Con la firma del ‘Tratado de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas’, Hitler y Stalin se querían asegurar el poder campar a sus anchas por el continente europeo anexionándose países y territorios sin la intromisión de la parte contraria. A pesar de ser de ideologías políticas totalmente opuestas, ambas naciones acabaron llegando a un entendimiento debido a que tenían en común el carácter ambicioso de ambos líderes, que a su vez llegaron a ser dos de los genocidas más inmundos de la Historia.

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