La idea detrás de LoliStraw es bien sencilla: reemplazar las pajitas de plástico por pajitas de un material biodegradable que realice la misma labor. De ese modo al desecharse no llegan al mar y contaminan las aguas, dejándolo todo asqueroso y peligroso para el medio ambiente. La solución es utilizar unas algas que son comestibles. El material de esas algas se compacta en forma de pajita para que cumpla su función durante 24 horas desde que se sumerge en cualquier líquido.

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