En mitad de la noche, Antonia recibió un email en la que le comunicaban que le iban a dar un premio: "Cuando me enteré que me lo daban para castigarme, no podía creerlo. Yo, que llevo luchando contra la violencia familiar toda mi vida…". Y añade, "me pusieron todo tipo de trabas para ir a recogerlo. Cuando llegué al Ayuntamiento incluso me dijeron que el acto allí no era. Finalmente entré en la sala donde estaban los representantes políticos y mujeres que, presumíblemente, eran funcionarias del Instituto de la Mujer".

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