La alumna, absuelta: Tanto la Audiencia de Granada como el Tribunal Supremo optaron por calificar los hechos como un delito de prevaricación, entendiendo que condenar también por otro de falsificación de documento público supondría condenar los mismos hechos con dos delitos distintos vulnerando el principio de la doble valoración penal. La clave de que todo este asunto pudiese llevarse por la vía penal está en la consideración de las notas de un alumno universitario son un acto administrativo recurrible y ejecutado por un profesor…

Ver noticia original ➥