Las mujeres holandesas en edad laboral tienen la posibilidad de trabajar a tiempo parcial para criar una familia y son por ello las que menos horas laboran de la UE: 29 a la semana. Los hombres, en cambio, cumplen un promedio de 37 horas semanales. Según el Centro de Planificación Económica, órgano asesor del Gobierno, la buena marcha de la economía nacional —con un 4,3% de paro— y el que las féminas se inclinen por el sector sanitario, favorecen los horarios partidos. Pero la brecha de género entre 30 y 35 años empieza a ser un problema.

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