Que en estos días, en uno de los países más desarrollados del mundo, que cada vez más ciudadanos no puedan acceder a la energía para cubrir sus necesidades básicas, es una vergüenza insoportable. En primer lugar, la energía es cada vez más cara: el precio de la electricidad ha crecido un 70% en los últimos años; somos el segundo país de Europa con las tarifas de gas más caras para los clientes domésticos. En segundo lugar,tenemos un sistema de fijación de precios absurdo, donde el precio de la energía generada poco tiene que ver con los costes.

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