La edición sueca de The Phantom ha cabreado a los polacos porque el héroe se planta en Varsovia para defender, a golpe de bandera arcoiris, al Orgullo LGTB+ de los homófobos ultra nacionalistas. A los polacos lo que les ha molestado es que el cómic “perpetúe” el estereotipo de que Polonia no es un país abierto y tolerante.

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