A inicios de este mes, con el pistoletazo de salida de la nueva temporada de playa en las Islas Baleares, el palo era para “las playas llenas de algas”. El texto, publicado en formato papel, decía así: “Los ayuntamientos de las Islas deberían hacer un importante esfuerzo para evitar que las playas se llenen de algas y den esta mala imagen a residentes y visitantes”. La coletilla final parece sacada del discurso de un político de la ultraderecha más racista: “Las playas deben estar limpias”

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