José Ángel Prenda y dos de sus amigos de La Manada acudieron a un ambultorio 24 horas después de, presuntamente, violar a la joven madrileña en San Fermín. Padecían gingivitis, lumbalgia, insomnio y ansiedad. Allí, el equipo médico les recetó Trankimazin, un medicamento utilizado para el estrés intenso o los ataques de pánico.

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