La historia de Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón se empezó a torcer el día que decidieron cambiar su residencia, valorada en 400.000 euros, y comprarse un palacete de 5,8 millones. El matrimonio pidió en 2004 un préstamo de cinco millones a pagar en 30 años para adquirir un inmueble de 1.000 metros cuadrados, tres plantas, siete habitaciones y diez baños. El préstamo obligaba a la pareja a pagar 208.000 euros netos al año, a razón de 52.000 euros cada trimestre. Cuando se hipotecaron, Urdangarin y su esposa ingresaban entre ambos 186.000..

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