Se trata de una vivienda grande (unos 286 metros cuadrados en una finca de más de 2.000, según relata Idealista) ubicada en Galapagar, en plena sierra madrileña, y valorada en más de 600.000 euros. Nada de esto sería demasiado problemático, ni siquiera la aparente contradicción entre el tradicional discurso de Iglesias y Montero y sus peculiares preferencias residenciales, si no fuera por las innumerables citas en las que el líder de Podemos ha cargado contra los políticos con casas semejantes.

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