La reventa, al final, existirá porque siempre existió. Es más acojonante lo que ya está perpetrando Ticketmaster. Y vaya por delante un dato: Las entradas Platinum para ver a U2 el 20 de septiembre de 2018 en el WiZink Center costaban 1.500 euros hace dos semanas y ahora cuestan 800. ¿Qué mierdas está pasando aquí? Pues que mientras se nos llena la boca con la reventa por aquí y la reventa por allá, mientras los grandes medios hablan de la movida coyunturalmente, la gran empresa ticketera es la que está especulando en nuestra puta cara.

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