Así lo asegura la psicóloga británica Linda Blair. La razón está en que las canciones navideñas evocan compromisos como comprar regalos, organizar viajes, reuniones, etc… lo que desconcentra a las personas y las estresa si son iterativas. Lamenta también que estas canciones se promocionan desde el mismo noviembre por una cuestión de marketing tratando de incentivar así el consumo lo antes posible.

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