"Créeme, necesitan un hombre para aguantar el ritmo, las visitas, saber de producción…". Con esas palabras despachaba Impulsa Comunicación Activa, una agencia de publicidad y marketing con sede en Barcelona, el CV de una joven que pretendía optar a un puesto de ejecutivo de cuentas que se oferta en la compañía. La agencia, que en esta ocasión pretendía cubrir este puesto para Carglass y Coca-Cola, dos compañías con las que trabaja, declinaba así que fuera una mujer quien se pusiera al frente.

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