Rajoy, con su costumbre de no hacer nada, ha llevado a España al abismo. Su flema ha convertido la situación catalana en un polvorín, la recuperación económica en una mayor brecha entre ricos y pobres y la falta de capacidad política para pactar unos Presupuestos en una sima que pone en riesgo lo que se ha conseguido con el sacrificio de casi todos los españoles. Especialmente, de los que menos tienen.

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