Razan al-Nayar, de 21 años, era una enfermera que atendía a los heridos por disparos de soldados israelíes. El viernes 1 de junio, murió de un disparo de un francotirador israelí cuando estaba cumpliendo su labor, intentando sacar a un herido de la zona más peligrosa. Vestida con la bata blanca que llevan los médicos y voluntarios, corría hacia la valla fronteriza en la zona cercana a Jan Yunis para llegar hasta un herido. “Llevaba las manos levantadas de forma muy clara, pero los soldados israelíes le dispararon un tiro en el pecho”.

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