La respuesta no es tan sencilla. Para ser justos, casi sin darnos cuenta, la mayoría de nosotros lo hacemos. Para encontrar la respuesta vamos a tener que internarnos en los mecanismos de la telefonía. Los primeros teléfonos tenían un pequeñísimo retorno, llamado tono lateral, que resultó ser muy útil, pues podías escuchar el volumen de tu voz. Aún hoy, todos los teléfonos fijos y los móviles vienen con tono lateral. El problema de los móviles es que no los usamos en un lugar fijo y entonces aparece el Efecto Lombard, descubierto en 1909.

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