No obstante, existe un mundo donde la denuncia del acosador se hace incluso más difícil. Se trata del Ejército, que debido a su estricta escala jerárquica, su masculinización (solo un 12% de los militares son mujeres), su justicia propia y a la capacidad de los mandos para cubrirse entre ellos (como demostró el caso de Zaida Cantera) puede generar un auténtico infierno para la víctima si ésta decide denunciar. Así ha sucedido con un caso en el que Teresa Franco, delegada de la mujer en la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME)

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