Respecto a la segunda fase del protocolo, ha reconocido que existe "un poco más de libertad" pero que conlleva "más miedo porque es muy difícil". En este sentido, ha aseverado que cada refugiado puede buscar una casa para alquilar y obtener 700 euros para el alquiler y necesidades básicas. Sin embargo, ha lamentado que han de "justificar" sus gastos con tiques o facturas a su nombre cada mes, de forma que "si una persona pierde una factura, no va a cobrar el apoyo del mes siguiente".

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