Los últimos episodios consistieron en rescindir el contrato municipal con el cura que realizaba actos religiosos en el Cuerpo de Bomberos y eliminar la adoración al Niño Jesús de los Reyes Magos en la cabalgata. Reclama los bienes de los que se ha apropiado la Iglesia y trató –sin éxito– de cambiar el reglamento para que los concejales no pudieran asistir –en representación municipal– a actos religiosos

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