Robert F. Kennedy fue asesinado en Los Ángeles el 5 de junio de 1968. Tras el funeral, el ataúd fue transportado en un tren funerario privado de Nueva York a Washington, D.C., para ser enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington el sábado 8 de junio de 1968. A bordo del tren ese día estaba el fotógrafo Paul Fusco, quien terminó tomando miles de fotografías de caras de luto, homenajes y muestras patrióticas a lo largo del camino. Estas fotos se convirtieron en un poderoso retrato colectivo de EEUU en un momento crucial de su historia.

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