Durante su exilio en España, Leka I se dedicó a almacenar todo tipo de fusiles y municiones, ametralladoras e incluso granadas de mano. ¿Qué pretendía este señor? Pues según sus palabras a la policía española cuando entraron en su casa y encontraron todo el petate: «armar una milicia monárquica para recuperar el trono albanés». Sinceridad ante todo. Tras el hallazgo en enero de 1979, el Gobierno de Adolfo Suárez ordenó que Leka fuera expulsado del país por posesión ilegal de armas. En su marcha de España se le permitió llevarse todas sus armas

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