Es otro signo de la distancia que los partidos de dicha corriente han establecido respecto a la clase social a la que en teoría representan, y que puede estar siendo ocupada por los partidos de "derecha nativista". Corremos el riesgo, concluye Piketty, de volver al viejo sistema de partidos de la Inglaterra del siglo XVIII: uno en el que la política se reducía a un mero enfrentamiento de élites urbanas y terratenientes por sus intereses particulares.

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