Rivera, que siempre ha enarbolado como bandera el fin del bipartidismo, se queda marginado tanto por el PSOE como por el PP. Sánchez, respaldado por Podemos y los nacionalistas, ya no necesita el apoyo de Ciudadanos en la cámara, con lo que la capacidad de influencia de Rivera se verá gravemente mermada mientras dure la legislatura. Pero tampoco le irá mejor con su compañero de oposición el PP.

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