Este artículo no pretende mirar a nadie por encima del hombro, no se titula «La gente es tonta, así en general». Porque, o nadie lo es, o todos lo somos. La gente no alberga creencias cuando menos cuestionables por mera idiotez o por ingenuidad. En palabras del sociólogo Robert K. Merton, en su estudio ‘Profecías autocumplidas’, «la gente se aferra a creencias erróneas porque, para ellos, parecen ser producto de su propia experiencia». Sin embargo, nadie arregla lo que no cree que esté roto; hacen falta motivos, razones.

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