En ocasiones el hecho de aterrizar en un lugar no es simultáneo a la idea de haber llegado el destino pues dicen que cuando se viaja, primero llega el cuerpo y después la mente. Y a veces ese proceso puede durar varios días. Pero en cuanto ocurre algo muy característico, asumes al fin que estás ahí. Esto nos pasa mucho a la gente que vivimos, por ejemplo en Camboya. Que hasta que no descansamos del viaje y vemos a cinco personas en una moto no decimos: ¡Ahora sí que estoy en Camboya! Entonces… “¿ Cuando sabes que estás en Camboya ?”

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