El InTempo, 200 metros de altura y el rascacielos residencial más alto de Europa, empezó a construirse en 2006, con ayuda de un préstamo otorgado por Caja de Ahorros de Galicia, hoy Abanca, cercano a los 100 millones de euros. La empresa al frente del proyecto, Olga Urbana, dejó de presentar cuentas en 2009 y la edificación se paralizó. En 2012 Sareb se hizo cargo de la deuda del edificio, y en 2014 instó el concurso de Olga Urbana. En la actualidad el inmueble está prácticamente terminado, pero está abandonado.

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