Asegurando que seguirán enviándole partes desagradables de cerdos y terneras hasta que deje de investigar sus negocios, las industrias cárnicas han dejado cien gramos de mortadela en la cama del periodista Jordi Évole, que dedicó esta semana un capítulo de ‘Salvados’ al sector porcino.

Ver noticia original ➥