En los últimos años estudios científicos han mostrado que prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general como consistentemente descuidar nuestro tiempo de sueño. Dormir mal –y esto significa cantidad de horas pero sobre todo calidad, lo cual tiene que ver con el silencio– es casi equivalente a asegurarse que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, mal humor y bajo desempeño.

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