La Policía Local de Fuenlabrada recibía una llamada de un hombre que aseguraba estar siendo agredido por su mujer. En escasos minutos, una patrulla acudía al domicilio donde comprobaba cómo era el propio denunciante quien, tranquilamente, les abría la puerta y les decía que se trataba de un aviso falso con el que solo pretendía comprobar el tiempo de reacción de la Policía. “No, no si realmente no pasa nada, mi mujer está durmiendo”, asegura el Jefe de la Policía Local, Francisco Cano, que espetó sin ningún rubor a los dos agentes.

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