Salir al espacio se ha convertido en algo relativamente sencillo en los últimos tiempos; el auténtico desafío es conseguir sacar una carga suficientemente pesada como la que se necesitaría de cara a una posible misión tripulada a Marte. Musk no solo ha emprendido este camino, sino que lo está haciendo de manera eficiente, con la capacidad para recuperar las primeras etapas del cohete y reutilizarlas, al tiempo que abarata los costes del lanzamiento.

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