En los últimos años hemos visto como el clasismo, el racismo y la xenofobia se iban adueñando de los países más desarrollados y civilizados de Europa. La ultraderecha amenaza con llegar al poder en Francia, Italia, Dinamarca, Holanda, Austria y Bélgica, domina en buena parte de los países del Este y en España -donde sin haber dejado de mandar, ya tiene comparsa y relevo naranja mientras la izquierda se mira en el espejo oblongo-, se abre camino en Alemania y ha logrado una victoria estrambótica y dramática en Estados Unidos.

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