Estos días se cumple el 75 aniversario del final de la batalla de Stalingrado, que fue el combate más sangriento de la más devastadora conflagración de la historia de la humanidad. Su crueldad y dureza bastarían para justificar los ríos de tinta vertidos acerca de la misma, pero Stalingrado representa muchas cosas que van más allá de su intrínseco valor histórico y militar. La gran batalla librada a orillas del Volga se ganó un lugar privilegiado en el imaginario colectivo y en la memoria antifascista, particularmente en el de millones

Ver noticia original ➥