El contador del poder nos sitúa ya en el año II de su mandato en la cúspide del gobierno de la Junta de Andalucía. Un Griñán agotado, perseguido por la alargada sombra de los ERE, se fue y nombró a Susana heredera. Fue la elegida tal y como los visigodos nombraban a sus reyes. Con ella llegaba la generación de los ninis del PSOE al poder. Los de la clandestinidad, los de la foto de la tortilla, se jubilaban acosados por los sumarios judiciales. Chaves y Griñán, dos hijos de exmilitares del antiguo régimen, pasaban a la clandestinidad del PSOE.

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