El descubrimiento de los antibióticos y el inicio de su explotación, en la primera mitad del siglo XX, cambió la medicina. Infecciones simples que previamente mataban a las personas se volvieron sencillas de tratar. La capacidad de los antibióticos para evitar infecciones hizo posibles las operaciones quirúrgicas rutinarias, los trasplantes de órganos y la quimioterapia para el tratamiento del cáncer, entre otras muchas clases de tratamientos.

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