Facebook, Amazon y Google se convierten en promotores inmobiliarios y rescatan las peores utopías capitalistas del siglo XIX.- A principios de este año, en Silicon Valley, una legión de ingenieros con sueldos de seis cifras se presentó ante Mark Zuckerberg para pedirle que les subvencionara sus exorbitantes alquileres. Mientras, los trabajadores temporales que les sirven perritos de kimchi con bacon y confit de pato habían visto cómo se les dejaba fuera del mercado inmobiliario asequible.

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