En el último evento al que asistí en Israel, aproveché para moderar un debate sobre protección de datos en el que expuse mi opinión de que es una de las mayores sandeces que se han inventado los burócratas de Bruselas. Y percibí que todo el mundo estaba básicamente de acuerdo en que la nueva regulación solo servirá para que unos cuantos listos se hagan ricos con su “asesoramiento”.

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