“Qué maravilla”, “¡Artista!” o “No sé por qué nos presentamos los demás”. Con estas palabras celebraron todos los países participantes en el certamen de Eurovisión la victoria de Israel el pasado sábado. En la víspera del Día de Jerusalén y apenas dos días antes de que Estados Unidos escenifique el traslado de su Embajada a la ciudad santa, Netta Barzilai, la ganadora, fue acogida con una euforia muy poco habitual por parte de todo el mundo. “Ella es la mejor, Israel es el mejor país, puede que gane siempre a partir de ahora”.

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