La ratificación del ERE acometido en 2014 en la base estadounidense de Morón de la Frontera (Sevilla) ha sido el último revés judicial y laboral para el personal español que allí trabaja. Aquellos 55 despidos se suman a otros muchos acometidos desde 2010. Entonces había 700 trabajadores españoles en la base aérea. Ahora solo quedan 357. "La plantilla ha disminuido un 50% y el trabajo sigue siendo el mismo. Más trabajo, menos gente. Y los pocos empleados que hay están siendo sustituidos por militares o civiles norteamericanos".

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