Los trabajadores e ingenieros del gigante asiático que construyen una autopista en la provincia de Panyab no pueden salir de la obra si no van acompañados por los servicios de seguridad. El enfado de los trabajadores chinos fue en aumento y acabaron cortando incluso el suministro eléctrico a las instalaciones policiales. Además de golpear a los agentes, dejaron de trabajar y bloquearon las carreteras de acceso a la obra con máquinas de construcción.

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