La historia del plato combinado se remonta a la apertura de España al turismo, aquellos maravillosos años 60. El Ministerio de Información y Turismo, dirigido por Manuel Fraga, aprobó una ley por la cual se debían servir platos con productos de la tierra a precios asequibles para los nuevos invasores. Como dato, el plato combinado no debía superar las 250 pesetas en el caso de los restaurantes de lujo, y entre las 50 y 170 en los restaurantes de índole inferior, lo que hace replantearse si uno podía ir al Palace a comer huevos fritos.

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