El caso es que si la Seguridad Social no tuviese déficit, entonces las pensiones se revalorizarían al ritmo del IPC y no al 0,25% como ocurre ahora por estar en déficit. Es decir, el gobierno ha evitado transferir dinero a la Seguridad Social porque sabe que si lo hiciese, las pensiones se revalorizarían más y el coste del pago de las mismas sería superior. Por eso ha decidido dar préstamos a la Seguridad Social, que no se endeudaba desde los años 90. Un truco contable para no incrementar las pensiones.

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