Cuando un nuevo presidente de Estados Unidos toma poder, la Casa Blanca tiene la costumbre de pedir prestado un cuadro a algún museo de Estados Unidos. Por lo general, obras carísimas y exclusivas destinadas a decorar las paredes de la residencia presidencial. Los Trump se encapricharon de la obra ‘Paisaje en la nieve’, de Vincent Van Gogh, pero el Guggenheim de Nueva York se negó y les ofreció otra alternativa.

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