El presidente Donald Trump y su administración nunca dejan de sorprendernos. Según Reuters, la administración Trump está pensando imponer normas sobre emisiones muy duras para los coches importados. Sí, solo los que sean de importación. Los que se fabrican en suelo estadounidense se librarían de esas estrictas normas. El objetivo: favorecer la industria automóvil estadounidense.

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