No solo los autos y el acero, sino también los medicamentos son una espina clavada para Trump. Los medicamentos son muy caros en Estados Unidos y el presidente quiere bajar los costos de una manera muy “sencilla”. Pero, ¿cuál es la razón? La explicación del presidente Trump es muy simple: los otros países tienen la culpa. Las compañías farmacéuticas se sienten obligadas a recuperar los elevados costos de investigación y el desarrollo en el mercado estadounidense. En otros países industrializados esto no es posible porque hay control de precios

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