La opinión de muchos es que es una manera de que las personas que trabajan de cara al público, no solamente en restaurantes sino en peluquerías, coctelerías, bares, talleres mecánicos, heladerías y demás, se esfuercen en dar un buen servicio al cliente. Eso se traducía, para mi sorpresa, en una amabilidad inusitada, en unas sonrisas de oreja a oreja y en un tono de voz tan alegre que confieso que en ocasiones me resultó inquietante. Parte de su trabajo era conseguir que siempre les dejaran más que ese 15% mínimo que dictan las leyes no escritas

Ver noticia original ➥