“Primero vinieron unos cuarenta y estuvieron un rato coreando sus consignas. Luego se marcharon y a los cinco minutos aparecieron unos diez. Ahí ya empezaron a gritarnos otras cosas: ‘hijos de puta’, ‘os vamos a cortar el cuello’ o ‘sé dónde vives’”, relata a este periódico una de las personas que presenció el ataque.

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