Cano fue fichado por Movieplay en 1979 hasta que esta vendió su catálogo de canciones y a sus artistas a Fonomusic en 1985. Obviamente sin su consentimiento. Esta práctica sigue siendo habitual pues se incluye en varias claúsulas en los contratos discográficos y editoriales. Se trata del clásico “para toda la vida” al que habría que añadir “para todo el mundo” y “sin necesidad de preguntarte”. El artista granadino inició entonces un periplo que duraría diez años y que tuvo como resultado una sentencia histórica.

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