Agentes del orden han sido llevados ante la justicia por ganar miles de dólares revendiendo armas de fuego clasificadas como ‘off-roster’, es decir, que no son seguras para el público y solo pueden ser adquiridas por ellos. Solo tres oficiales vendieron ilegalmente más de 200 pistolas y rifles. Algunas de estas armas han sido posteriormente incautadas en escenas de crímenes

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