“Es un arte”, dijo Sorbillo. “Comenzó en Nápoles y sobrevivió siglos, a pesar de las dificultades, los terremotos, el Vesubio, la guerra, las guerras”. Sorbillo dice que el camino hacia el reconocimiento de la Unesco comenzó hace unos 300 años, aunque en realidad empezó más recientemente, en 2009, cuando Pier Luigi Petrillo, un profesor y experto italiano en “teorías y técnicas de cabildeo”, hizo tres solicitudes a la Unesco de parte del Ministerio de Agricultura de Italia.

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